Ya sabemos que estamos en un juego personal, dentro del gran juego, que llamamos Dios, de ahí que sintamos que somos y existimos en Dios.
Y para poder jugar al principio construimos un primer personaje que sólo se ha preocupado en el tener.
Pero hay jugadores que llegan a entender que esto no basta, y empiezan a trascender este primer personaje y construyen otro donde su única prioridad es el SER.
En el tener nos enfocamos en posesiones, logros externos y lo material, el Ser se enfoca en la identidad interna , los valores y la felicidad intrínseca
Salir del primer personaje no es fácil, has de centrarte en todo lo que te ha llevado a el, miedos, inseguridades, creencias limitantes, aprendizajes que traes a tu juego, y poco a poco lo vas destruyendo y llegas a tu personaje adjudicado en el gran juego y ya disfrutas cada momento y saboreas la calma y serenidad de todo lo que rodea tu realidad.